El tango en el páramo.
Se confabulan las circunstancias para bien.
Estoy sola.
Podría dedicarme a colocar la pila de ropa que busca frustradamente un lugar en el armario...
Podría aprovechar y repancingarme a ver la tele (descartado por defecto)
Podría colocar los papeles que se amontonan sin previo aviso por mi mesa.
Podría hacer la cama (no sería mala idea de vez en cuando)
Podría...Mira, eso sí lo hice. Colocar todo el material del fin de semana, que se queda de sábado a sábado amontonado en el maletero del coche por falta de tiempo. Hoy sí lo coloqué todo. Hasta con mimo, diría yo.
Y podría aprovechar a coger mi bici y perderme por los campos de castilla. A ver cómo va el trigo, a ver si aún duran las amapolas. A ver si las gramíneas siguen amarillas y con olor a miel, a ver si hay menos polillas en los arbustos. A ver si me encuentro algo raro por ahí, un pájaro, una moneda, alguien curioso, algún perro que me acompañe un ratillo... Yo qué sé qué cosas pueden pasar!
Como soy un poco pato para esto de acordarme de todos los caminos que hemos recorrido, cojo una ruta mnemotécnicamente fácil, pero que nunca he hecho sola.
Pensé en coger la cámara de fotos, pero como tenía hora de vuelta.. lo descarté. Sé que me lío y luego llego tarde a todos los sitios.
Llevé el Mp3, eso sí, con lo último que ha salido de Gotan Proyect (recomendadísisisiismo), para comprobar cómo quedaba la mezcla de música estupenda con campo, aire en la cara, kilómetros por delante y por detrás...
Y la mezcla resultó genial, como era de suponer.
Allí arriba, en los páramos, desde donde se ve media península en los días despejados, soplaba un aire fresco que poco tenía que ver con el de la ciudad. Me sentí libre.El sol calentaba mis brazos y mis piernas y la punta de la nariz, mientras el airecito fresco me tibiaba la piel...
Qué genial es disfrutar de esas cosas...
El trigo está empezando a agostarse. Tanto calor ahora no es bueno. Las amopolase empiezan a secarse y no están tersas, como hace 15 días. Algunas presentan ya un color sanguinolento, preludio de su muerte segura... Pero a lo mejor crecen más.
Hay menos polillas (uf, uf, uf) Y me encontré un pájaro raro. Tenía una cresta muy simpática y no se asustó cuando me vio. No sé qué sería (porque de pájaros no sé nada de nada)
Pensé que no me gustaría ir sola. Pero sí me gustó. Es diferente a ir contigo. Y me mola saber que sé disfrutar de una cosa y de la otra. :oD Aunque creo que lo mejor de ir sola es luego contártelo todo con pelos y señales, jejeje.
Por un momento, me embargó un sentimiento de culpa... "sales ahora con la bici cuando deberías estar aprovechando a colocar cosas.. a repasar para los exámenes..." Creo que estoy en ese período en el que no sé estar un rato sin hacer algo. Supongo que la inercia genera esos pensamientos y tengo que saber frenarlos.
En fin, que mañana espero poder repetir ;o)

