Soledad
Soledad
Otra vez sentada a mi lado..., mi querida y añorada soledad...unos días para sentir tu veneno..., aunque esta vez, mi pequeña tramposa, tengo antídoto.
Sólo estarás a mi lado unas cuantas mañanas, unas cuantas tardes y unas cuantas noches, porque ya no soy la de antes, verdad...?
No hay habitación para ti, ni siquiera una silla para que la ocupes pasivamente este tiempo.
Sin embargo, sé que me rondarás, como una inútil amenaza, como un ineficaz verdugo..., y te temo.
Estuviste a mi vera tanto tiempo que ahora, reencontrarme contigo llena mi boca de bilis amarga.
Ya siento cómo aplastas mis pulmones, ya siento el eco de tus pasos, ya veo la estela de tu capa cubrir lo que estaba lleno de luz...
Mi eterna compañera, por obligación, que desciende de allá, de donde te alojes cada vez que el silencio inunda mi entorno.
Me acostumbré a no tenerte cerca... pensé que te habías olvidado de mi..., pero no es cierto, acá estás, informe, inmaterial y tan pesada como una losa de cemento.
Como ves, estoy preparada para ti, pero no te acostumbres, ni te molestes en deshacer tu equipaje...
...porque sólo serán unos días.



