Roncal
Hoy salía de trabajar aturdida. En una mañana me ha dado tiempo a enfadarme, desenfadarme, agotarme, recuperarme, desesperarme y volverme a desesperar... Y tanto tejemaneje me ha dejado tibia.
Me acompañaste hasta donde siempre, después de compartir esa rápida cañita, hasta el semáforo lleno de gente y autobuses azules. Me despides con un beso cálido y tierno.Me giro y no te das la vuelta. Atravesé la plaza Juan de Austria por el Corte Inglés (como hago estos días de calor aplastante)
Me fui a buscar carpetas chulas y de paso, me acerqué a la sección de libros. Tengo ganas de regalar uno y he visto muchos interesantes. Seguramente cuando cobre a fin de mes regale uno.
Cayó en mi mano uno que se titulaba "Un día. Un perro" Imaginé sería uno de estos estúpidos libros que adjudican un perro a la personalidad del dueño o algo así.. El caso es que tenía una portada tan sugerente que lo abrí.
Aparentemente no eran más que garabatos. Siempre miro los libros por primera vez de forma desordenada. Intento hacerme una idea de ellos casi por obra del azar.
Este era demasiado simple. No había texto. Sólo dibujos, a lapiz y carboncillo.
Primera hoja, segunda, tercera. Formato A5, apaisado, papel satinado y grueso, de unos 120 gramos, calculo. Impecable.
Por fin, aparece el primer dibujo. Sencillo y demasiado claro...
Una sucesión de imágenes comezó a taladrar mi memoria, sin piedad.
El libro trata sobre la soledad inmensa que sentía un perro, juraría que parecido al mío, ante un abandono. Se alude también a la incomprensión de los niños...
Dibujos gruesos, rápidos y precisos. Explícitos. Evidentes.
Y en este caprichoso juego al que me tiene acostumbrada la mente saliste del recuerdo, mi pequeño Roncal.
Te trajimos un verano, cuando aún aullabas por la teta de tu madre. Te logramos meter en esa caja de cartón de donde te escurrías cuatro veces por minuto.
En tu primer viaje vomitaste, juraría que llorabas y preguntabas por qué.
Pronto
nos acostumbramos a tus orejas grandotas, marrones sobre tu carita
blanca, casi aún sin dientes. Tu cuerpo era blandito, peludete, lleno
de pelusilla suave. Pasabas continuamente de brazos de uno a los del otro mientras intentabas mordisquear las manos, el pelo...
Prontito te sacamos a pasear. Eras mucho más grande ya a tus tres meses que otros perros adultos. Comías el triple y jugabas y jugabas y jugabas... (y luego, seguías jugando)
Si tenía ganas de llorar, me iba contigo y apoyabas tus patas delanteras en mis rodillas para decirme que no llorara y que jugásemos un poco más... Y si veías que no surtía efecto tu espíritu persuasivo, te quedabas a mi vera hasta que algo cambiaba...
Pasaste tus seis primeros meses de vida con nosotros. Ya eras uno más. Te cuidábamos como a un bebé. Eras un bebé. Eras dos orejas gigantes. Eras una bola de pelitos. Eras el poso de muchas angustias, sin que tú lo supieras.
Una mañana más bajé para sacarte a la placita a pasear.
No estabas.
Ni tú, ni tu pelotita, ni tu collar, ni tu cajita, ni tu platito ni tu comida de cachorro... Parecía que nunca habías estado allí...
Subo a casa, angustiada y te busco. Busco tus huellas, tus cosas. Y no encuentro absolutamente nada.
En aquel momento, estaba sola en casa.
Intento convencerme de que todo es una pesadilla. De que en cualquier momento te oiría ladrar en el patio, de que todo tenía una explicación sencilla, un final feliz. Intento esquivar de mi cabeza lo peor...
Al rato aparece alguien que sabía de ti...
-"Lo ha llevado a la perrera"
Y de repente una furia inmensa atacó mis sentidos. Una ira irreversible. Un calor abrasador arrasó con todo lo que yo era entonces...
Hoy, querido Roncal, tengo jardín para que juegues. El verdugo se ha marchado. Tengo sitio más que de sobra para ti y tus juguetes. Y logré la tranquilidad de la que parecía serías bandera. Hoy he logrado mucho de lo que no pude darte entonces.
Pero no estás.
Ese maldito libro estúpido te trajo hasta aquí. No sé si estarás vivo, si te acordarás del cariño que te dimos (y del que tú nos regalaste). No sé si sabrás siquiera lo que representabas para nosotros...
Pero hoy he vuelto llorando a casa.

