Ralidad... o no
Desde el más puro agotamiento, el cansancio más feliz y completo de todos, escribo letras dormidas, de sencillez extrema, abandonadas a la suave marea de mi borracho ánimo.
Mi cuerpo y mi mente se arrastran entre momentos que no intento comprender. Es tan sencilla la realidad, tan rotunda... (para bien o para no tan bien...)
Te he rodeado y arropado con mi mundo esta vez. He visto tus líneas en mi silla, en mis aceras, entre mi gente... Te he mostrado algo de mi raíz... sólo algo, porque el tiempo ha decidido que tiene que haber una segunda parte en este capítulo.
Ahora ya conoces lo que antes sólo imaginabas a través de palabras.
Ya ves :o) mi mundo es pequeño, normal, lleno de personas especiales que hacen que este camino cobre el sentido que le falta a veces.
...Y tenía tu sitio aquí guardado... reservado a un nombre incierto... No sabía que era el tuyo... Han pasado muchos años pero sigue intacto. Ocúpalo y disfruta de todo lo que sé darte.
Un beso de melocotón a tu boca... de chocolate (como los que nos regalamos durante la película)



