Perfecto
Al oído, David Antony Clark.
A la vista, todo mi material repartido por el suelo de mi habitación.
Al gusto, el sabor de la tortilla de patata de mi mami.
Al ofato, el del camino embarrado cubierto de hojarasca húmeda.
Al tacto... aún el de tu piel tibia.
Y en la memoria...
A última hora casi del viernes decidimos escaparnos. Escapar... escapar... siempre escapar.
Escapar del filo del ruído, de la violenta actividad diaria, escapar del dolor del cielo apuntalado de antenas, escapar del olor del abrigo de lana, del persistente reclamo del neón navideño...
...y dejarnos abrazar por la calidez de las curvas de hielo y nieve...
Pared abrupta, eco vertical, perpendicular a ríos y nubes, sombra magestuosa y fría, garra de la tierra que araña cielos y deseos. Eres capaz de encoger el alma más intrépida y hacer chispear los ojos más soñadores...
Durante la subida vigilabas con ojos impasivos, siempre a la penumbra, a pesar del cielo añil... Cubierto de nieve desde tu falda hasta tu cumbre. Robabas nuestro aliento y a la vez lo alimentabas...
Qué mágico es pretender y lograr tu cumbre... tu familiar cumbre. La cumbre de siempre...
Escribo aún con el olor del hielo y la nieve, con el olor del aire helado en la punta de mi nariz, con la retina saturada de impresiones imposibles, con la sonrisa nerviosa en los labios de quien alcanza un sueño...
De camino encontramos dos soñadores más, con quienes hicimos cumbre y compartimos unas cervezas... Seguramente, volvamos a vernos...¿o no? ¿quién sabe?
Esa noche, caímos rotos y sólo pudimos dormir recordando plácidamente...
Y un perezoso despertar entre sábanas blancas, luz intensa, olor a café... abrían las puertas a un precioso día de rocas y cuerdas.
De pronto...Fffiuummmmm!! Mi cuerda se tensó, me elevaste y vi cómo te precipitabas boca abajo en una caída aparatosa y difícil. Me elevaste del suelo y ambos quedamos colgando de un sólo punto.
Tu cabeza golpeaba la pared. Yo vi cómo te dabas...Juré verlo. Con sangre fría controlaste el vuelo mientras yo no era capaz de controlarme a mi...
Bajaste, como si nada. "Estoy bien..., estoy bien... tranquila" Por un segundo cruzó por mi mente lo que no ocurrió y agradecí mil veces que no te pasara nada... Respiré aliviada y te abracé fuerte... "estoy bien"...
Buenas noches, Espi
Buenas noches... lolete...
Na nit a todos :o)



