Peña Prieta
Qué placer sentarse ahora delante de mi ordenador..., mi cama frente a mi..., mis libros, mi velita, mi música sonando...mis peluches... recién duchadita... con la pancita llena... Qué placer!!
Y digo eso porque hace unas horas, esta situación parecía insoñable aún.
Se levantó un día... poco menos que anodino, de estos que, estando en casa un domingo, podrían pasar totalmente desapercibidos. Plomizo, denso, frío... Ideal para pasar en casita tapada hasta la orejas en el sofá dejándose llevar por la pereza más inamovible.
Pero nosotros no... nosotros no podíamos estar viendo Rex en casa, no. ¡¡¡Para qué!!! pudiéndonos meter en un buen lío... ¡¡para qué íbamos a quedarnos en casa, hombre!!
Así que nada, a las 5 de la mañana abrimos nuestros legañosos ojitos... y es cuando realemente se comprueba que lo más duro de ser montañero no es superar un paso de mixto, ni una placa de hielo cristal... no. Lo más duro de ser montañero es... ¡¡¡¡salir del saco!!!! Deshacer la posición fetal..., y sacar la nariz del huevo... para respirar el aire frío que hay fuera... Aún son las cinco... mñmñmmñm, un poquito másssssszzzZZZZZzzz...
Pero no. La cruda realidad es la cruda realidad. Empiezas a recibir empujones de los que ya están danzando... (¿¿cómo diablos lo harán??) -"Vaaaaamos, vaga, ¡¡que nos vamos sin ti!! Veeeeeeeeenga, levantate ya"...
Y cuando por fin ya me decido salir... ya viene uno con la fregona.... Pero ¡¡¡todavía estás así!!!! ¡¡¡Pero tía....!!!! vamos, ¡¡¡¡date caña!!!!
Ains. He pensado en patentar un saco con agujeros para sacar los pies y poder ir así, con el saco puesto y todo al monte y me ahorro el mal trago de levantarme y salir de él.
Bueno, una vez superada la dura prueba... y tras un desayuno suculento... (Un té rarísimo regalo de mi hermano... y una buena tostada con aceite y sal) nos vamos a la furgoneta... (yo me vuelvo a quedar dormida... y eso que habían puesto la BSO de Matrix a toda caña!!!! -hay gente que no se lo pudo explicar...-)
Y abro el ojillo... cuando abrieron el portón de la furgo... y ¡¡CASI ME CAIGO AL SUELO!!! jajajajajajajaja.
Bueno, empezamos la ascensión. Eran las 7:45 de la mañana y el sol no aparecía por ninguna parte. Y eso que miramos a más sitios que al Este, por si ese día le apetecía salir por otro lado!!! pero no, no era cuestión de ubicación solar... es que había una capa de nubes... que hacían imposible que cualquier rayito de luz tocara la superficie terrestre.
Una claridad lejana nos da la idea del cielo que nos cubría... mal día. Pero claro, ya estábamos alli....y... ya se sabe. ¡Cómo no íbamos a intentar algo!
Yo sabía que iba a andar mal, porque mi gemelo derecho y yo nos hemos enfadado y cuando más lo necesito... se da la vuelta, se cruza de brazos y se olvida de mi, pero me daba igual su enfado. Iba a subir con él o sin él. Y mi compi más allegado de esa panda, que conoce tal desavenencia, ya se pegó a mi por si había algún problema.
Una ascensión cómoda..., algo tristona, porque el cielo casi obligaba a ello... Un poco de aire incómodo, cargado de humedad y frío..., pero vamos, que andando todo se arregla. Se hicieron grupillos y parejas de charla... y cada uno iba comentando sus cosillas. Un ambiente muy cálido la verdad.
La lluvia se hizo más severa... y el aire tumbó dos veces a una de las compis que venían con nosotros... la cosa se ponía interesante. Y a las dos horas de empezar dos compis se dieron la vuelta. ¡¡Y menos mal que lo hicieron allí!! Pasda una portilla de roca... parecía que habíamos entrado en el reino de Eolo!!!
Al otro lado parecía el cielo más negro aún... y el viento... el viento arreciaba como pocas veces he visto... de hecho, debían ir pendientes, porque me tiró al suelo una vez y allí... no era sitio para caerse.
Qué sensación más extraña y maravillosa el verse derrotado por algo que no ves y sólo sientes. Algo que no tiene presencia visual... Te rodea, te envuelve... te abraza como una pitón... y ni siquiera lo ves!!
Al poco, mi compi y otro chavalote deciden abandonar también. No se arriesgaban. La cosa se estaba poniendo un poco fea... y tomaron la decisión de entregarse a los placeres de unas horas muertas esperando a sus amigos (ya se sabe, buen comer..., buen beber... charla...)
El paisaje se hace más abrupto y más increíble... A nuestra derecha se levantaba el macizo del Peña Prieta por su cara norte. Escarpado, semivestido de nieve y hielo en formación, custodiado por corrientes de aire que hacían notar su presencia con silbidos agudos y broncos... A nuestra izquierda, una preciosa laguna helada, hundida en un valle pequeñito... con un refugio en una de sus orillas... Y el relieve serpenteaba nuestras pupilas con desniveles, nieve, rocas extrañamente colocadas...
Decidimos por dónde seguir... y... lo hicimos mal. Tomamos el camino difícil, con pasos de mixto (hielo y roca) que odio... pero... ya estábamos allí... y cómo no seguir!!!
(Llegados a este punto he de hacer una alusión a Javi... Gracias, nen, si no hubiera sido por ti... hoy no estaría escribiendo esto)
Y continuamos ascendiendo por dos corredores preciosos. Encajonados... unos 70º de desnivel... hielo rico, limpio, disfrutón... todos concentrados subiendo sin decir palabra. Nos lo íbamos diciendo todo en silencio. El aire silbaba y silbaba y nos rodeaba. Eterno compañero... cómo no escogiste ese día otro valle en el que quedarte?
Finalmente hicimos cumbre. Una cumbre que duró sólo segundos de gloria. No podíamos ver el paisaje... ni siquiera descansar un poco después de 6 horas de ascenso sin casi parar.
Empezaba la vuelta a casa. Descenso por los mismo lugares por donde subimos... (gracias a mis súplicas, esquivamos los pasos de roca, jejejejee) Pero el viento ahora se había traído a su amiga HELADA y se combinaron de forma violenta... Parece que habían firmado un pacto entre los dos "Si yo soplo más fuerte... tú te montas a mis lomos y te llevo donde quieras"
Y así fue. Hielo y viento viajaban juntos a toda velocidad, golpeando contra nosotros en su camino sin ningún tipo de piedad. Para colmo, mami NIEBLA vino a ver qué pasaba en ese sitio..., a ver por qué había tanto jaleo... y se quedó allí sin darse cuenda de que nos cerraba el paso.
Sólo gracias a nuestro cabeza de grupillo logramos salir de allí. Su memoria y su orientación superdotadas nos sacó de allí (Si hubiera dependido de mi... ya estaríamos formando parte del paisaje)
Para colmo de males... mi pierna izquierda se enfadó también conmigo (lógico) y se negaba a moverse... Menudo momento!!
Por fin empezamos a perder altura... Y el hielo pasó a ser lluvia incómoday el aire también, se hizo más benévolo. En ese momento en el que te sientes a salvo... es cuando empiezan a desfilar en la cabeza las Mahous que te vas a beber en cuanto toques tierra firme... el bocata de jamón y queso que te espera en la mochila..., el chocolate rico rico... y el grito de guerra cuando llegamos a tierra (que no pienso decir aquí de puro malsonante que es).
Estaba claro. Habíamos entrado en una habiación que no nos correspondía... y los habitantes de ella se enfadaron. Habíamos violado la intimidad de aquel paisaje... y tuvimos lo que nos merecimos.
Gracias a Dios, pudimos celebrarlo abajo con un buen ColaCao calentito... y luego yo lo seguí celebrando con mis dos compis de cordada que no pudieron venir (cuánto os eché de menos...) (y ahí fue donde me tomé todas las cervezas que habían desfilado por mi cabeza durante la bajada)
Un besote a Manu. Él también tuvo su susto... y menudo susto!!! Bueno, lo tuvimos todos, porque veíamos cómo caía... pero al final, todo se quedó en eso. Un susto :o) (UUUfffffff)
Ahora... en mi sillita..., escribiendo en paz... Me doy cuenta de tantas cosas... Tengo suerte.
Un beso a todas las personas que saben disfrutar de todo, lo bueno y lo no tan bueno.





