Un paréntesis de luz y calor
Un paréntesis de luz al calor de esa piedra que tanto se nos resistía y llegamos a la R que lleva nuestro nombre. Tantas veces hemos llegado a ella para descender frustrados...
Esta vez, en el punto cero nos propusimos acabarla. El tiempo había abierto un paréntesis de luz y teníamos que aprovecharlo. Sin nubes, sin lluvia, sin hielo. Era la primera vez que todo se ponía a nuestro favor.
Peleaste como te había visto otras veces, pero en esta ocasión sonreías. Nada se te resistió y yo disfruté viéndote subir. Parece mentira...
Pasos limpios, sin apenas esfuerzo, naturales y tranquilo (si bien es cierto, ninguno podía negar los nervios previos a un reto como este)
Tiempo propuso un paréntesis de luz y lo tomamos. La roca como decorado y como abrigo, la cuerda como vínculo y la incertidumbre como motor. Una mirada fue suficiente para salir de la R1 y por fin, hemos hecho cumbre.
La cumbre no es más que un punto más en el ascenso... o el principio de otros muchos.
Gracias, compi.

