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Vicios...

por cumbre
miércoles, 07 de septiembre del 2005 a las 01:25
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No quiero viciarme con otra cosa más!!!

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Guerrero

por cumbre
lunes, 29 de agosto del 2005 a las 00:36
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Descansa...

Bajaste pálido y rendido. Lo dejaste todo en aquella pared, incluso, lo que no tenías.

Ójala hubiera podido mecer tus sueños hoy...

Recupérate.      

 

Un paseo por la indiferencia.

por cumbre
jueves, 25 de agosto del 2005 a las 18:17
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Por muy alto que suba...

Por muy lejos que te acompañe, | Hoy me retiro a mi caparazón.

Por muy alto que suba contigo, | Escondo la cabeza entre mis brazos.

Por muy fuertes que sean mis ánimos... | Intento mirarme dentro.

Jamás llegaré donde estás tú plenamente. | Algo duele.

Ni tú llegarás donde estoy yo plenamente. | No entiendo por qué.

No es bueno ignorar los gestos dedicados, | Y mis sentidos deambulan

ni es bueno acostumbrarse a ellos. | entre la duda,

Porque quien da con todos los sentidos, | la asfixia

aún sin esperar nada a cambio, | y el arco descendente

también sufre con todos los sentidos |de un párpado triste,

la indiferencia de la rutina en que sumes | que a veces llora

un beso descuidado en el cuello. | y otras veces seca lágrimas.

Roncal

por cumbre
martes, 16 de agosto del 2005 a las 16:05
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Eras de aquí

Hoy salía de trabajar aturdida. En una mañana me ha dado tiempo a enfadarme, desenfadarme, agotarme, recuperarme, desesperarme y volverme a desesperar... Y tanto tejemaneje me ha dejado tibia.

Me acompañaste hasta donde siempre, después de compartir esa rápida cañita, hasta el semáforo lleno de gente y autobuses azules. Me despides con un beso cálido y tierno.Me giro y no te das la vuelta. Atravesé la plaza Juan de Austria por el Corte Inglés (como hago estos días de calor aplastante)

Me fui a buscar carpetas chulas y de paso, me acerqué a la sección de libros. Tengo ganas de regalar uno y he visto muchos interesantes. Seguramente cuando cobre a fin de mes regale uno.

Cayó en mi mano uno que se titulaba "Un día. Un perro" Imaginé sería uno de estos estúpidos libros que adjudican un perro a la personalidad del dueño o algo así.. El caso es que tenía una portada tan sugerente que lo abrí.

Aparentemente no eran más que garabatos. Siempre miro los libros por primera vez de forma desordenada. Intento hacerme una idea de ellos casi por obra del azar.

Este era demasiado simple. No había texto. Sólo dibujos, a lapiz y carboncillo.

Primera hoja, segunda, tercera. Formato A5, apaisado, papel satinado y grueso, de unos 120 gramos, calculo. Impecable.

Por fin, aparece el primer dibujo. Sencillo y demasiado claro...

Una sucesión de imágenes comezó a taladrar mi memoria, sin piedad.

El libro trata sobre la soledad inmensa que sentía un perro, juraría que parecido al mío, ante un abandono. Se alude también a la incomprensión de los niños...

Dibujos gruesos, rápidos y precisos. Explícitos. Evidentes.

Y en este caprichoso juego al que me tiene acostumbrada la mente saliste del recuerdo, mi pequeño Roncal.

Te trajimos un verano, cuando aún aullabas por la teta de tu madre. Te logramos meter en esa caja de cartón de donde te escurrías cuatro veces por minuto.

En tu primer viaje vomitaste, juraría que llorabas y preguntabas por qué.


Pronto nos acostumbramos a tus orejas grandotas, marrones sobre tu carita blanca, casi aún sin dientes. Tu cuerpo era blandito, peludete, lleno de pelusilla suave. Pasabas continuamente de brazos de uno a los del otro mientras intentabas mordisquear las manos, el pelo...

Prontito te sacamos a pasear. Eras mucho más grande ya a tus tres meses que otros perros adultos. Comías el triple y jugabas y jugabas y jugabas... (y luego, seguías jugando)

Si tenía ganas de llorar, me iba contigo y apoyabas tus patas delanteras en mis rodillas para decirme que no llorara y que jugásemos un poco más... Y si veías que no surtía efecto tu espíritu persuasivo, te quedabas a mi vera hasta que algo cambiaba...

Pasaste tus seis primeros meses de vida con nosotros. Ya eras uno más. Te cuidábamos como a un bebé. Eras un bebé. Eras dos orejas gigantes. Eras una bola de pelitos. Eras el poso de muchas angustias, sin que tú lo supieras.

Una mañana más bajé para sacarte a la placita a pasear.

No estabas.

Ni tú, ni tu pelotita, ni tu collar, ni tu cajita, ni tu platito ni tu comida de cachorro... Parecía que nunca habías estado allí...

Subo a casa, angustiada y te busco. Busco tus huellas, tus cosas. Y no encuentro absolutamente nada.

En aquel momento, estaba sola en casa.

Intento convencerme de que todo es una pesadilla. De que en cualquier momento te oiría ladrar en el patio, de que todo tenía una explicación sencilla, un final feliz. Intento esquivar de mi cabeza lo peor...

Al rato aparece alguien que sabía de ti...

-"Lo ha llevado a la perrera"

Y de repente una furia inmensa atacó mis sentidos. Una ira irreversible. Un calor abrasador arrasó con todo lo que yo era entonces...

Hoy, querido Roncal, tengo jardín para que juegues. El verdugo se ha marchado. Tengo sitio más que de sobra para ti y tus juguetes. Y logré la tranquilidad de la que parecía serías bandera. Hoy he logrado mucho de lo que no pude darte entonces.

Pero no estás.

Ese maldito libro estúpido te trajo hasta aquí. No sé si estarás vivo, si te acordarás del cariño que te dimos (y del que tú nos regalaste). No sé si sabrás siquiera lo que representabas para nosotros...

Pero hoy he vuelto llorando a casa.

Silencio

por cumbre
miércoles, 10 de agosto del 2005 a las 16:53
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Y quién no se ha peleado con una mochila?

Otra vez la mochila está calentita.

Cancelada la previsión de un viaje largo, nos sumergiremos en el mar de rocas rotas de Picos de Europa. 

Siempre me emociona preparar el material. El click de mosquetones que pasan de un cordino a otro, anudar, desanudar, e ir imaginando mientras, cómo será el lugar al que vamos... La mente es caprichosa y compone a su antojo fotos de libros, crokis antiguos, indicaciones de expertos, la propia imaginación...

No me da tiempo a deshacer mochila de una escapada a otra. Y eso me gusta. Pero me da miedo.

Inadaptada, se me quedan las ilusiones colgadas en la última cumbre, siempre, y sobrevivo cinco días a la semana con la retina impregnada de altura, aire fresco, sol, nubes y silencio... mucho silencio... Vivo despegada del suelo. Mis pies nunca llegan a tocarlo. No les doy tiempo.

Y me da miedo que un golpe de aire me haga tocar tierra súbitamente...

Ahora me limito a sentirme de ellas. Me abrazan todos los días y todos los días sueño que estoy allí. ¡Cómo adoro su silencio...!

Temo los fines de semana largos, porque es aún más difícil insertarse después en el mundo "real". Vuelvo hecha piedra, semilla, gota, mugido, raíz... y me vas tú a decir qué pinta una piedra, una vaca, una raíz de gramínea en el asfalto abrasador... 

Me consuelo, porque me voy. Me da igual la inserción. Me voy. Me voy. Me voy. Me voy. A convertirme en lo que soy.

Allí puedo hablar sin mover los labios, puedo llorar sin dar explicación, puedo reír y quedarme atónita sin motivo, puedo subir para no llegar a ninguna parte, puedo abrazarte porque lo siento necesario... y mire donde mire... hay silencio...

Silencio hondo

Silencio opaco

Silencio intenso

Silencio compartido

Silencio desinteresado

 

Buen silencio a todos.
 

 

Desnuda

por cumbre
viernes, 05 de agosto del 2005 a las 20:53
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Hay un rincón en mi casa, al final de la escalera, donde la voz resuena como en un escenario y lo he tomado por mi escenario personal.

 

Desnuda de ropa y de tapujos encendí el equipo de música a todo volumen y me atreví a interpretar otra vez esas dos canciones...

Cerré los ojos para volver a sentir ese pánico escénico (para no darme cuenta de que estaba cantando frente a una pared de color salmón) y arranqué esa voz que duerme dentro... porque un día truncaste mi carrera.

 Seguramente, pensaste que para bien, que era mejor estudiar que cantar... El mundo de la farándula es difícil... pero yo no faranduleaba.

El caso es que he comprobado que mi garganta sigue como años atrás, porqué no decirlo, potente, limpia y ágil. Y he notado ese remusguillo en el estómago al ver que todo salía bien, afinado, ajustado, empastado... en su punto.

Y he mirado hacia atrás. Escenarios, plazas, pueblos, gentes, nervios, aplausos, llantos, ensayos, broncas y el calor de la gente, y algún premio... y mucha felicidad.

Hoy lo he echado de menos. He abierto el álbum de recuerdos. Qué tierno mirar atrás...

Hoy no me quedan casi ni documentos gráficos en casa. "Alguien" decidió robarme todas las fotos, todos los artículos de periódico, todas las grabaciones y sólo puedo demostrar y demostrarme a mi misma que ese pasado exisite porque sigo interpretando de la misma manera...

¿Qué hubiera pasado si hubiera seguido por ahí? Había gente que ya apostaba por esta voz...

Otra cosita que se queda pendiente para la siguiente vida.

Lía..... 

No quiero pertenecer al sistema

por cumbre
martes, 26 de julio del 2005 a las 19:46
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Vengo de las tierras donde sólo habitan los más fuertes.

Donde las hojas de las plantas son gruesas para almacenar agua.

Donde los animales son extraordinariamente salvajes.

Donde las temperaturas son magníficamente extremas.

Donde las alturas no tienen medida.

Ni la libertad.

Ni el silencio.

Ni la luz.

Pero, como siempre, el hombre ha tenido que meter su zarpa incompasiva, inconfundible y abrasadora.

No se permite la acampada (aunque en cientos de kilómetros cuadrados no puedan colocarse, por falta de espacio, más de 50 tiendas de campaña) porque se daña el medio ambiente. Perfecto, norma acatada. Pero sí se puede:

·Cazar rebecos.

·Montar un teleférico que transporta centenares de domingueros diarios que "no dañan el medio ambiente".

·Montar una pista para todo terrenos que suba, exactamente, donde llega el teleférico (se ve que no es transporte suficiente)

·Montar un bar restaurante, donde los domingueros montañeros degluten perritos calientes.

Si hay alguien que ama y cuida el medio ambiente es la que firma estas palabras. Sé perfectamente cómo y dónde acampar. Jamás dejaré una miga de pan allá donde vaya. Ni dejaré huella...

Pero un dominguero sí puede dejar su lata de Acuarius sobre una piedra que lleva siglos vigilando el camino... o se permite el lujo de apagar su cigarro venenoso sobre una flor que lleva todo el verano luchando por salir. Si pueden dirigir sus rifles contra el rebeco que no ha hecho más en este mundo que saltar de peña en peña, tímido, asustadizo.

Me siento ajena, ajena, ajena al 90% del mundo que habito. Siento vergüenza ajena y mucho dolor cuando me paro a pensar en la corrupta mano que gobierna al mundo...

Vivo en un sistema, porque nací en él y no puedo escapar. Pero mi pelea interior no morirá jamás. No creo en nada de lo que me prometen desde arriba. ABSOLUTAMENTE EN NADA. No sé si logro transmitir esta sensación de frustración.

¡¡Qué mente retorcida osa lucrarse de las montañas!!

¡Nadie las ha construído!

¡Nadie debe comerciar con ellas!

Qué manera más ruín de hacer dinero fácil...

No tienen ni idea de lo que están haciendo.


Hablando de fundamentalismos.

por cumbre
viernes, 22 de julio del 2005 a las 01:21
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museo de la ciencia

mmMMm, como está la cosa calentita... aprovecho.

Por las mañanas, a las ocho menos cuarto, cuando salgo de casa da la casualidad de que últimamente coincido con dos de mis alumnas, que son hermanas. Aunque procuro esquivarlas, al final, no tengo más remedio que caminar con ellas.

Todos los días cubro un camino precioso desde mi casita al trabajo. Recorro el nuevo museo de la ciencia, y la pasarela de madera y acero blanco. Atravieso nuestro río, ancho y pausado y el aire fresquito de la mañana termina de despertarme.

Por mi mente pueden circular los pensamientos más opuestos. Desde la imagen de mi gatito adormilado, hasta la última comedura de coco de AS, algún momento del fin de semana anterior o del próximo, procuro apretar el paso por si te pillo en el kiosko... O simplemente me doy cuenta de lo tranquila que vivo, tranquila, sobre todo de conciencia. O no pienso absolutamente en nada...

Hoy me encontré a una de estas hermanas a las que doy clase. La mayor.

Es una niña de mirada dulce, aspecto frágil y meloso. Parece confiada. Desde el primer día que vino a mi aula, me dio buena espina.

Embelesada en mis pensamientos, vanales o no, me la encuentro y me espeta nada más empezar... "Ayer me encontré con una amiga mía, que es cristiana y también va a peregrinar a Alemania a ver al Papa. Me ha dicho que recemos, que recemos mucho mucho, pero mucho, porque los países árabes van a destruir Europa y vamos a morir. El fin del mundo llega ya"

Jodía niña...

Pedazo de lobotomía que llevaba la criatura en el cerebro...

El caso es que siempre intenta escudriñarme para sonsacar cuáles son mis tendencias religiosas y tal...(jo jo jo jo jo jo, buena va) y derivé el tema por el rollo de los fundamentalismos... que son malos tanto los de un lado como los del otro... y bla bla bla. A lo que ella sólo arrugó la cara como diciendo..."de qué fundamentalismos me habla????"

¿Por qué se manipula la mente de los niños de esta manera?

Hay que ver lo que tiene que oír una a las ocho de la mañana.

Na nit.

;o)

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Mundo UOC (Fran)
Hoola, quisiera información real sobre el Grado de Comunicación... Me decido a matricularme  y ......(29 sep)
Tu escotadura supraesternal (Anónimo)
Bósforo de Almasy eso suena a pelicula el paciente ingles......(16 sep)
Tu escotadura supraesternal (jarocha)
no se para que es el comentario pero digo que esta bien...(19 feb)
Tu escotadura supraesternal (Anónimo)
que pedos es esto...(19 feb)
Es mejor no mirar... (leonardocipet)
Sígueme... has clíc aquí>>>>>>Tu pareja del blog......(25 ene)

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