Hace tiempo que no escribo. No por falta de argumento. Todo lo contrario.
Demasiadas páginas para llenar, y demasiado poco tiempo para dedicarme a ello.
(Voy a ambientar esta mesa. Cojo mi portavelas de cuero traslúcido, banda sonora de Zimmer, de la pelícua K2 -no podía ser otra- y apago los fríos halógenos del techo)
En general, atravieso uno de esos períodos de falta aparente de originalidad y creatividad. Me apetece sentir, captar, observar, callar... Ya saldrán los frutos algún día.
En fin, decía que han sucedido demasiadas cosas... Tal vez no sean grandes, ni relevantes. Pero ya se sabe, las cosas son del modo en que las veamos, las sintamos... Unas han quedado atrás, otras están sucediendo y otras aún se perfilan como proyectos a corto plazo.
Entre las que van quedando atrás aparece toda una década que termina. Y lo hace de la mejor manera.
Hoy cenando contigo decía que no siento que haya cumplido muchos años más desde que pasé los diecinueve. No termino de sentirme adulta más que cuando las circunstancias me obligan. Sigo sintiéndome niña. Sigo viendo el mundo con esos ojos que admiran cualquier cosa que desconocen. Y, gracias a dios, sigo desconociéndolo todo.
¿Acaso no es la misma ilusión aquella que experimenté el día que mi madre me compró esas falditas de flores? Tenía cinco años y me moría por una falda que tuviera muchísimo vuelo para dar vueltas y vueltas y vueltas delante del espejo...
Hoy me he comprado un preciosísimo vestido hippy, con la ilusión de poder lucirlo cuando me sienta rebelde con el mundo y armónica conmigo.. (¿o era al revés? je, je) Un vestido al estilo monje nepalí-duende de los bosques. Un colgante con forma de sol y unos pendientes de hueso, con forma de pirámide...
No he perdido la ilusión de seguir mis instintos y mis percepciones...
Una década en la que he pasado de niña a niñaquehavistomundoyquiereseguirsiendoniña. Algunos lo llaman "complejo de Peter Pan". Yo prefiero llamarlo..."no perder la ilusión por las cosas".
La transición a los treinta no es nada. No se siente nada. El camino, y gracias, continúa. Sigo aprendiendo, sigo disfrutando, sigo descubriendo, cayéndome y levantando, dando y recibiendo... ¡¡Qué más puedo pedir!!
Y algo sí puedo firmar... Todo, absolutamente todo, ha ido a mejor.
Entre las cosas que están pasando ahora, me preocupa mi amigo Guzmán, su mamá, su abuelo... No tengo el poder de mejorar su vida (realmente, no tengo poder para nada) Debo limitarme a seguir su historia bien de cerca, y estar lo más disponible posible.
Y no habría presente parecido sin ti... Con la sabiduría que te concede tu forma de ver y vivir logras apaciguar mis tormentas, conviertes mis crestas en parajes que ni yo misma hubiera apreciado. De una pincelada me sigues mostrando ese mundo al que vivo enganchada contigo. Y le das sentido a las cosas que me rodean y a las experiencias que calan el tuétano de mis huesos...
Pienso muchas veces en ese concepto de dependencia del que huyo constantemente. Pero no logro imaginarme la realidad sin ti. Mi bici tiene vida porque me permite descubrir el mundo contigo. Las cuerdas me gustan porque tú estás en el otro cabo. Las películas me gustan porque las disfruto bajo esa manta calentita contigo. Me gustan las fotos porque también puedo fotografiar lo que tú ves, porque me enseñas lo que sabes. Me gustan los cafés y las cervecitas porque siempre me cuentas cosas interesantes, o hacemos planes para escaparnos, aunque sea en sueños...
Me gusta cuando me hablas bajito, porque me adormeces. Me gusta oírte leer los mapas mientras el sueño me invade... y dormir entre coordenadas y waypoints, con el escalímetro (o como se llame) entre los dedos...
Entre las cosas que vivo ahora hablo de mi hermano como una nueva estrella que brilla con fuerza... Le he visto nacer, arrastrarse y sobrevivir muchísimos años y hoy vuela más alto que yo. Y así seguirá. Y para que no piedra altura ya estamos los demás desde tierra impulsando su vuelo.
Ójala las circunstancias nos hubieran permitido disfrutarnos antes y de otro modo... Son escasos los momentos de infancia que recuerdo felices contigo. Siempre acababan mal, de uno u otro modo... Pero me alegro de que la realidad sea diferente. Absolutamente diferente.
Mi mamá... Ahora le da por fumar. Y no me gusta. Me duele. (Ójala lea esto...) Piensa que no le dejo fumar por cabezonería. Y, ya sé que no tiene por qué.. pero el tabaco no alarga la vida precisamente. Me gustaría que mi madre durara tantos y tan buenos años como mi abuela.. Y así no lo va a lograr :o(
Ójala sepa entender qué quiero transmitir...
Mi mamá que se perdió entre baratijas durante muchos años... volvió convulsionada, agotada y exprimida.
Ni que decir tiene que hoy es otra... Las cicatrices quedarán para siempre, pero eso no le impedirá ver el mundo, ahora, con los ojos que se le cerraron hace ya mucho tiempo. (¿Los ojos del alma?)
Y ahora tengo la suerte de contar con los dedos de una sola mano los amigos que, sobre todo en la distancia, me acopañan y acompaño en este extraño devenir de sucesos e intenciones... Mis mejores amigos son sólo... dos. Un número perfectamente pequeño como para poder disfrutar con intensidad los poquitos momento que disfruto de su compañía...
Si el tiempo nos ha colocado a todos en nuestros sitios... ¡que no nos mueva más! y si aún no ha terminado de buscarnos posición... que sea para acercarnos un poquito... a unos en el tiempo y a otros en la distancia ;o)
Y para los planes de un futuro cercano, reservo sitio especial a ese viaje de destino tan popular como desconocido para mi... Ese viaje hacia dentro y hacia fuera. Absorveré como una gran aspiradora todo, aboslutamente todo y lo colocaré en la alacena de las cosas bonitas y útiles...
... de tu mano.
En realidad, ya estoy de viaje.