...Y no dejo de aprender
... de aprender cuán solo estamos a veces ante los problemas, cuán solitario es el camino que recorremos. Al final, simpre estamos solos, aunque nos duela reconocerlo.
Aunque nos rodeemos de gente, siempre caminamos solos... y el que sepa disfrutar y
construir en su propia soledad es el que se marcha con la sensación de haber sido feliz.
Que los compañeros de viaje también van solos en su andadura y que no son más que viajeros en pos del mismo fin. Cruzaremos miradas, gestos, abrazos, golpes, sueños, lágrimas, sonrisas, pero poco habrá de común entrambos.
Cierto que hay quien se orilla más en su popio recorrido para acercarse más a las lindes del camino ajeno, pero todos los caminos van separados. Unos más y otros menos, pero no hay caminos de dos. En todo caso paralelas relativas, divergentes absolutas.
Y por más que luchemos, los hilos del sino nos mantienen atados a nuestro predestinado andar. Somos marionetas con ilusas ansias de luchar cuando prácticamente no podemos decidir nada.
Quién disfrazó el destino con la palabra LIBERTAD?

