Nace un poema
Qué bueno es rebuscar entre los papeles del baúl de los recuerdos. Encotré este poema, que sin ser ningua maravilla, rezuma frescura.
La noche, madre y tierna,
me ha regalado un vestido
de vapor blanco, amor y lentejuelas.
Hoy y siempre
la noche lechosa me arrulla
con la paz como nana
y al ritmo de la lluvia.
Y entre delirio y delirio,
entre realidad y fuga al cielo
fluye y se desliza misterioso,
como una serpiente de la luz azul,
como la nota añil de un violonchelo,
un poema dormido, traído de los sueños.
Un poema, un soplo de estrellas,
con aroma de desierto recien cultivado,
de jardín renacido;
un poema con sabor,
el dulce gusto de la alegría pródiga,
que tal vez, se marchó algún día.
Está naciendo un poema
de un alma eternamente agradecida a la vida,
por ello pelna, llena y viva.
-"Buenas noches, musa"
y la musa replica
-"Buenas noches, niña!
Y cuando el secreto sela las puetas,
con la plata del cielo
como único candelo,
cuando se escucha el silencioso
tañido del alba,
camino ya del firmamento
se llenan de tinta
los cauces de mis versos.
Caudal, afluente
rebosante, surgido
del deshielo del camino;
igual que tú,
nacida de la condensación
del nocturno rocío.
Afluente con afluente,
deslizamos, empapamos, descendemos
de la mano la misma pendiente.

