Este año no he comprado en ZARA
Boicot a ZARA.
Vive dios que, desde mi más tierna infancia, he sido fan número uno de los rebajones en textil que ofrece ZARA a sus clientes.
Recuerdo el día posterior a Reyes, las colas inmensas en la tienda que había en la C/ Constitución. Abrían a las 10 de la mañana, pero a las 8 ya estábamos mi madre y yo allí, aplastadas contra el cristal por miles de amas de casa febriles por comprar más y más barato.
Cuando abrían las puertas, aquello se asemejaba más a una entrada en estampida en la plaza de San Fermín que a una compra civilizada y racional.
Bien es cierto que, para quien mira su bolsillo, tiene familia que vestir... era una ventaja aprovecharse de los precios.
Pero este año he descubierto (ignorante de mi) a costa de qué tiene unos precios tan baratos. No podría ser de otro modo que explotando a las costureras y trabajadoras a su cargo.
Exactamente como lo hace la marca Nike (a la que le tengo declarado el boicot también), pero con nuestras madres, abuelas y tías..
Este año no he comprado ropa en rebajas para el resto del invierno (que aquí aún queda mucho y muy frío). Sí que me permitido el lujo de comprar en una tienda pequeñita, una falda preciosa, original como pocas, made in India, a un precio muy asequible. Es para una boda que tengo en febrero.
Me han hecho un 20% de descuento y sé que estoy dando el dinero a una familia que trabaja todos los días por mantener su negocio peleando contra empresas que, como ZARA, ahogan al pequeño empresario explotando a sus costureras.
Además, los diseños de estas grandes empresas se ajustan tanto a unos cánones de estética que no permiten, apenas, expresar la creatividad a la hora del vestir, que puede considerarse un arte como otro cualquiera.

