El Coma Pedrosa
Me llamaste y te seguí.
Tras la curva tu agreste espina dorsal me invitaba a recorrerte. Me dijiste que llevaba demasiado peso en la mochila y que te encargarías de aligerar mi lastre.
Me elevabas sobre tus costras, tu fosilizada piel, tus escarapadas vértebras. Era un camino al olvido..."donde habita el olvido", una de mis frases-foto más degustadas.
Un tibio sol custodiaba el trayecto y templaba mis fuerzas. El viento me obligaba a mirar en derredor de vez en cuando. Y la vista me paralizaba. Inmensidad replegada sobre sí misma. como un papel arrugado. Un telón de fina humedad te dotaba en tus lindes más extremas de un azulado que te confundía con tu antagónico el cielo...
Donde habita el olvido... Me llevaste hasta donde el olvido se apodera de las mentes más inquietas y relaja los más acalorados impulsos, donde no hay más principio ni final que el marcado por la noche y el día, donde todo es una sucesión suave y perseverante de acontecimientos naturales...
Abriste tus entrañas y me dijiste que lo dejara allí... y allí se qúedó, enterrado. Que el olvido sea justo.
El frío nos azuzó para descender a la realidad obligada. La Realidad...
Tú saliste primero.. aunque ambos llegamos abajo a la vez.
Gracias a los dos :o)

