Divagaciones tras una huella
Era cómodo caminar siguiendo su huella.
El cielo se había vestido de gris amenazante desde primeras horas y el aire arreciaba duro. Hoy él abría huella y yo seguía fielmente sus pasos.
Íbamos directos a la cara norte. Ayer la tanteamos, pero no llevábamos material suficiente y tuvimos que abandonar casi al poco de empezar la pared. Así que hoy volvíamos al mismo lugar con más ansia aún.
Ambos sabíamos que sería complicado. Ya en la cara sur las condiciones eran duras. La cara norte no iba a ser más amable. Aún así, lo intentamos.
Mis movimientos eran mecánicos y eso permitía a mi mente divagar y pensar más allá (a veces, demiasiado). Imaginé..."y si un día se nos mete un temporal de estas características a media pared... y si él cae mientras se trabaja un largo de primero..."
Intenté imaginar cómo sería mi vida después de, sin él. Me gusta pensar fríamente en esas cosas. Pienso que si una vez sucediera, yo ya estaría más preparada.
Y friamente pensé que no lograría sobrevivir. Y si lo hago sería por pura inercia y por incapacidad de hacer lo contrario... Creo que, al menos, perdería el norte. Miles de cosas dejarían de tener sentido para mi...
No indico con ello dependencia alguna. Sólo que no creo que pudiera superar la losa de tristeza si un día hubiera un accidente...
Comenzó a agriárseme la subida con tanto pensamiento absurdo... "Eso nunca va a pasar" y volví a centrarme en el sencillo hecho de seguir sus pasos y disfrutar del aire gélido.
Llegamos al collado que nos abría las puertas de la norte y por fortuna una tremenda ráfaga de viento helado nos indicaba que hoy no podríamos afrontar la verticalidad de aquellos suculentos corredores de hielo. Otro día será.
Buenas noches, compi.
:o)

