Y deseo que te pudras.
Como principio y fin de las cadenas que impiden que despegue.
Deseo que te pudras
Como personificación del mal.
Deseo que te pudras
Como indeseable basura que, petulante, se pasea por las calles.
Deseo que te pudras
Como emisario del odio, de la pobreza de alma. Como emisario de lo más indeseable de este mundo.
Jamás olvides que, todas las desgracias que me acompañen, te las achacaré a ti. Porque estoy en mi más pleno derecho.
Leñador que talaste dos infancias y una vida.
Aún seguimos pagando tus malas artes.
Eso sí, a cambio tienes nuestro más sentido rechazo, nuestro repudio más íntimo, nuestros deseos más perversos, nuestros sentimientos más ruines y nuestra más sincera ignorancia.
Contamos anhelantes, los días en que podamos bailar sobre tu tumba.
Amén



