Descolocada
Descolocada como pocas veces. Así me siento.
Con el dolor asumido, todo se ve diferente. Y siento que un peso, que ya me acostumbré a llevar, ha desaparecido.
Es tierno, es dulce, es bonito... que alguien se confiese con el corazón desnudo. Las miserias humanas no son carne de sarcasmo, sino de respeto. No sirve para hacer leña la madera del árbol caido.
Las miserias humanas son lección de humildad para todos. Sirven para mirar atrás y hacia adelante. Y arriba y abajo.
Y para tender una mano.
Y aquí tienes la mía.
Pido perdón por haber opinado sin saber, por haber juzgado desde la ignorancia.
Mi más sincero abrazo, mi mirada más profunda y la seguridad de que mi apoyo te acompaña allá donde vayas.

