Bragas, Paraguas y Vascos.
Llegando ya a destino, casi, en un acto neuronal reflejo me doy cuenta de que no había cogido ropa interior. Iba a estar cuatro días en la montaña sin posiblidad de cambiar mi ropa interior ni la exterior tampoco!!
Lo de la ropa exterior se entiende porque ya cargar con el material para cuatro días tengo suficiente peso... y porque para montaña siempre hace falta lo mismo: dos camisetas térmicas, un forro, el goretex, pantalones, calcetis y listo.
Pero la ropa interior... Creo que pocas situaciones hay tan incómodas como el no poder cambiarse.
El caso es que sólo quedaba un pueblo antes de abandonar el coche y por lo que parecía, sería lo suficientemente grande como para ofrecer semejante oferta al montañero despistado.
Después de patinar con el coche sobre el hielo de la entrada del pueblo, vemos un pequeño supermercado. A la izquierda hay un montón de cajas apiladas con pinta de mercería... y Bingo!! en una ponía "braga señora" Estupendo!!! Vi las puertas del cielo.
Por el recato natural, en vez de tomar mi producto libremente, le pregunto a la señora en cuestión que si tenían tangas o bragas o algo que me sacara del paso. A lo que respondió... "-Pues creo que no... MMMMMmmM, déjame ver... ¡Ah!, ¡Sí! Tengo unas, pero son, eso, para salir del paso" Acto seguido saca unas bragas tamaño... Cómo explicarlo... XXXXXXL? Jamás imaginé unas tan desproporcionadas.
"-Y no tiene más que esas?" La desgraciada respuesta fue no, no había más que esas.
Kike se partía el esternón a reír y yo no podía por menos que sentirme ridícula. A todo esto, en el flamante momento en que ella desplegó las bragas de semejante tamaño, un grupo de excursionistas entraba por la puerta y ese fue el escaparate que encontraron: "las bragas" y yo hice como si la cosa no iba conmigo...
Y como no había más solución, o esas o ningunas, tuve que comprármelas.
Momentos más adelante, ya en el parking, preparamos las mochilas, escatimando lo más posible en material. El refugio cae lejos y hay que evitar la sobrecarga.
Ya de noche, a punto de meternos en nuestros sacos, observamos que los de la litera de abajo, vascos de procedencia, se han traído, ni más ni menos que ¡¡paraguas!!, ¡¡paraguas a la montaña!! ¡¡Qué pinta un paraguas en una cumbre!!, ¡¡Cómo subes un paraguas a una montaña si, teóricamente, tienes ambas manos ocupadas con los piolets o los bastones!!? Porque no hablo de paraguas plegables, no. Hablo de paraguas-SOMBRILLA!!.
Nosotros escatimando en lo básico y ¡¡otros se suben paraguas!!
Rato después, estando ya en nuestros saquitos, acurrucados en la litera, nadie se había perctado de que estábamos allí, inmóviles y casi medio dormidos. Era una habitación para 24 personas, distribuídas en dos literas de tres pisos cada una y de cuatro personas en cada piso.
Entran los vascos del paraguas ¡¡que eran 21!! y tuvimos el privilegio de escuchar la conversación de antes de dormir de un matrimonio consumado y felizmente asentado. Si algún día me convierto en alguien como ella, por dios, que el desafortunado que esté conmigo ¡¡me lo haga ver!! Una conversación a modo de:
Ella:-No, la manta así no, mejor del otro lado
Él:-Pero mujer, si da igual de un lado que de otro..
Ella:-¡Pero tanto te cuesta cambiarlo??!!
Él:-Yo me marcho, ¡eh?
Ella:-¡Mira que eres! pero ¿tanto te cuesta cambiar la manta de sentido?
Él: ¡Pero mira que eres exagerada! Si la manta es igual en los dos sentidos!!
A continuación siguieron una serie de incongruencias que poco vienen a cuento. Kike y yo aguantamos la respiración y abrigados por la penumbra de la oscuridad conteníamos nuestras risas y nuestras ganas de decirle algo a la mujer, posteriormente apodada "la reina de la noche".
En fin, un fin de semana divertido, terapeútico y lleno de regalos a la vista. en cuanto tenga fotos ( o sea, mañana) os subo alguna.
Un abrazo para todos!!
Y n besito para ti, lolete :o)



