Bosques IV: soledad
"Hoy NIÑA se ha sentado al borde del manantial de aguas cristalinas donde tantas veces ha chapoteado con los pies, jugando con los reflejos y los brillos de los rayitos de luz...
NIÑA soñaba con que de un momento a otro no fuera su reflejo el único que bailara al caprichoso ritmo del devenir agitado del agua... NIÑA quería ver el reflejo de DUENDE también allí, a su lado...
Y aún sabiendo que su deseo era imposible... no ha hecho esfuerzos por quitárselo de la cabeza... Imaginaba e imaginaba... e imaginba tanto y tan intensamente que hubo un momento en el que creyó que sí, que su deseo se había hecho realidad... pero no. Ni OPORTUNA ni DESTINO estaban hoy del lado que ella quería...
NIÑA tenía el corazón en las manos, al descubierto. Quería ver cómo era un corazón que llora... quería ver si cambia de color, si late diferente... y para su sorpresa sintió que el corazón estaba encogido, contraído, replegado sobre sí mismo...
NIÑA lo acariciaba... y lo mojaba en las aguas del riachuelo para que estuviera fresquito... pero... no notaba alivio en él. Lo miraba..., y le hablaba... -<<tranquilo... que verás cómo en breve volverás a hacerte grande grande... DUENDE volverá, seguro... yo hablo con él todas las noches... y me ha dicho que volverá para verte... no me sufras, que me dueles...>>-
NIÑA volvió a colocar su corazón en el sitio que le corresponde. Sintió una punzada aguda... pero NIÑA aguanta bien el dolor. Es fuerte y dura ... le han enseñado a serlo...
Mira sus pies sumergidos en el riachuelo... el sol está en lo alto y sus rayos se escurren entre las hojitas de aquel arbol que le da sombra. Disfruta con los reflejos del cielo en el agua... el agua está fría... pero le gusta el frío...
Se levanta una suave brisa y sus cabellos acarician sus hombros semidesnudos. Imagina que es él quien desliza sus saves dedos por su espalda... y sonríe mientras su mirada bucea entre los cantos rodados..."



