Bola de acero
Recordar se ha convertido casi en sinónimo de tortura. Soy más irracional de lo que pensaba...
Cierro las puertas al pasado. Prefiero ser consciente de lo que veo y siento y no mirar atrás. Duele demasiado. Camino, ahora cabizbaja, aunque no se note, procurando no detenerme en escaparates con espejos. Prefiero no verme el rostro.
A veces estoy plenamente convencida de que todo saldrá adelante y lo deseo. Otras veces, también, estoy convencida, pero dudo si lo deseo. Seguramente, aunque lo desee, no saldrá adelante y otras veces soy consciente de que lo mejor es no desear y que no salga a flote.
Sea como fuere, el color de mis días ya no es el azul, mi sonrisa ha pasado de ser amplia y sincera a ser una mueca forzada que oculta lo que de verdad vivo.
Es bueno hacerme a la idea de un final duro? o debo mantener la ilusión? la primera opción me llevará a concluir por mi propio pie a horizontes separados. La segunda opción mantiene mi esperanza... pero... el golpe, de haberlo, puede ser demasiado duro.
No puedo vivir un mes asépticamente, negando lo que siento y esperando... esperando... esperando... esperando a qué? llevo muchos días sufriendo y el desgaste se nota en mi cara, que no deja de ser el espejo de un alma triste.
Vivo esperando señales tuyas, que no llegan. A veces estoy a punto de tomar la iniciativa y empezar a arrancar este dolor poco a poco. Voy con él adherido a la piel y en cualquier lugar me dueles, como conciencia, como quemadura...
Pero te prometí esperar y... aunque muchas veces no es lo que deseo, lo prometido es deuda. Seguramente, como casi siempre, será para nada. O no, no lo sé. Mi alma está cansada... Cada día es una tortura de preguntas sin respuestas... mi vida contigo se llena de agujeros. No quiero que se desmorone lo que siento y los tapo con falsas excusas, engaños, argamasas de mentiras... mentiras para mi...
No espero señales tuyas. Nunca las he esperado. Ahora ni las espero ni las tengo. Espero seas consciente algún día de lo que esto está suponiendo en mis días y en mis noches.
Ya, ya lo sé, en el amor se da sin pedir nada a cambio.
También sé que el amor es un egoísmo de dos.
No soy egoísta, no me considero como tal. No sé cuánto tiempo podré arrastrarme por el camino de la espera. La bola de acero que llevo en mis tobillos pesa.Quiero quitármela, Pero me asalta la duda de ¿y si esta bola al final vale para algo?
Es la incertidumbre lo que me hace seguir...
... como siempre.
A mi roca-ángel.



